Fases de un proyecto gráfico

Versión para impresión
Rodando una película

El proceso de diseño de un producto gráfico suele ser como una película en la que acaba sucediendo la misma historia, o una muy parecida, cumpliendo similar guión. Entre los protagonistas principales, a uno y al otro lado del argumento, encontramos al cliente, que es el que necesita comunicar algo sobre su producto o servicio, y al diseñador gráfico, que es el que acaba maquetando el mensaje.

Podríamos contar la película de mil maneras, pero aquí va una visión particular de esta historia.

Escena 1: Reunión en el despacho del cliente

La escena comienza de mil maneras, según la importancia del cliente y de la agencia de comunicación:

  • el jefe de cuentas va con el creativo de la agencia a ver qué le cuentan los del departamento de marketing de la empresa cliente;
  • el jefe se lleva al diseñador y va a hablar con el cliente directamente;
  • el diseñador freelance va a ver al cliente, o incluso simplemente le llama por teléfono.

El botín que en cualquier caso deben conseguir los creativos o diseñadores es el briefing, ya sea en papel, o bien unas cuantas notas pertinentes apuntadas en su cuaderno.

Reunión de proyectos

Escena 2: Presentando el problema en el estudio o agencia de comunicación

Una vez de regreso, se organiza una primera reunión en la agencia de publicidad o comunicación, para exponer ante el equipo el problema que éste ha de resolver: un mensaje publicitario, un nuevo envase, el diseño de una etiqueta, etc.

Si el equipo es grande se reparten las tareas. Y si el equipo es un solo diseñador, ya está claro quién se va a encargar de todo.

Escena 3: Generando ideas y soluciones en la agencia

El problema se mete en la máquina de generar ideas. Ahí están los creativos y "los copys" -los que elaboran los textos- devanándose los sesos, mirando referencias o al mismo techo a la caza una idea genial.

¿Y qué es una idea genial? Pues fundamentalmente, un texto y una imagen. Otra veces, por ejemplo, un envase con una geometría antes nunca vista.

Para lograr cazar la idea existen varias técnicas, como la lluvia de ideas (ideal para trabajar en equipo y como punto de partida) y algunas ideas para tener ideas que suelen fucionar.

Y como siempre, en las películas de bajo presupuesto es el diseñador gráfico el que se encarga también de parir la idea.

Generando ideas

Escena 4: Preparando unos bocetos con los que convencer al cliente

Ahora, en la película suelen haber dos posibles tramas:

Preparación de bocetos

Para que el cliente, y también los diseñadores, se hagan una idea de en qué consistirá el diseño.

Esta opción se suele seguir cuando el trabajo final va a requerir mucho tiempo, como en documentos de muchas páginas (libros o revistas, en los que se realiza un primer diseño de la portada y algunas páginas interiores representativas), un anuncio (se hace un storyboard), una web (se diseñan unas páginas representativas de la navegación y se esquematiza el flujo de navegación), o por ejemplo un packaging (para ver cómo está construido y qué llevará en cada cara).

Boceto

Primeras opciones de diseño

Este camino es el que se sigue cuando el trabajo implica menor tiempo, y luego se le presentarán al cliente para que dé su opinión y escoja la opción que más le gusta. También cuando el jefe tiene mucho miedo de que el cliente no sea capaz de abstraer la idea a partir de un boceto, cosa que sucede a menudo (el miedo del jefe y la incapacidad de abstraer ideas por parte del cliente).

En ocasiones también se realizan maquetas para presentárselas posteriormente al cliente, sobre todo cuando el diseño implica cierta complejidad de plegado y corte: carpetas, packaging, etc.

Una cuestión que podría dar lugar a un largo sería la de ¿cuántas opciones le preparamos al cliente? El cliente siempre quiere ver opciones para elegir, pero a fin de cuentas, quizá la decisión de elegir debería correr a cargo del que mejor conoce el producto gráfico como elemento de comunicación.

Escena 5: Presentando los bocetos al cliente

De nuevo otro viajecito -o cuanto menos un email y una llamada- para ir a presentarle al cliente los bocetos o primeras opciones de diseño.

Si se quiere quedar bien, seducir al cliente, se encuadernan las presentaciones en documentos de canutillo, con buen estilo, nuestros colores corporativos y el logo de nuestra empresa. En algunas presentaciones los diseños previos se enmarcan en soportes rígidos como el cartón pluma, para darle a la presentación mayor empaque.

Es entonces cuando al cliente, o a los de su departamento de marketing, suelen aflorarles las ideas y ocurrencias que llevaban escondidas dentro de su ser. Se anotan las observaciones y vuelta a empezar.

Reunión con el cliente

Escena 6: Recogiendo los cambios del cliente en el diseño

Empieza la fase que lleva camino al diseño definitivo a través de una serie de cambios: cambios del cliente, cambios del jefe de la agencia, cambios de los creativos... Y hasta del diseñador gráfico si no está conforme con su propio trabajo. Poco a poco, los diseños y maquetas se van ajustando al resultado final.

En función de la finura de los diseñadores y creativos, o del pie con que se levanten cada día los clientes y sus chicos de marketing, este proceso podría llegar a entrar en un bucle que no parezca tener fin, haciéndose la película muy, muy lenta y aburrida.

Cambio de planes

Escena 7: Realizando la gráfica definitiva y las artes finales

Pero siempre llega el día en que no hay más tiempo para dar más vueltas al asunto, porque la entrega, evento o presentación llegan a su fecha final. ¡En ese día, por fin, casi cualquier diseño vale!

Tampoco todas las historias gráficas se demoran sin fin: en ocasiones, el diseño gráfico definitivo se consigue casi a la primera.

En ese momento, hay que preparar las artes finales, que no son otra cosa que los archivos definitivos con todos los ajustes que requiere el proceso de producción, generalmente en una imprenta: sangrado, marcas de corte, de registro, etc. Si es necesario, a la imprenta se le adjunta la maqueta que hayamos realizado, para que no les quepa duda de cómo deben armar el proyecto gráfico.

Escena 8: Fiesta para celebrar el éxito del proyecto gráfico

Si la impreta hace su trabajo bien, y el cliente queda conforme, el estudio de comunicación puede celebrar su éxito y la película termina con un final feliz. Comienza el principio de una gran amistad, entre el cliente y el diseñador gráfico...

Fin de fiesta

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